El Uso de BIOCIDAS y sus efectos

 

La población humana crece día a día al igual que las necesidades de alimentos por lo que se hace necesario sacar mayor provecho de las cosechas utilizando las armas que se consideran más eficaces (venenos útiles). Estos, llamados BIOCIDAS (agroquímicos, pesticidas, herbicidas, defoliantes, insecticidas, etc.) destruyen gran parte de las formas vivientes de la naturaleza ya que son absorbidos no solo por las plagas o insectos "nocivos" sino que al permanecer en el suelo años y aún decenios pasan a las plantas, a las frutas, al terreno, modifican el humus, contaminan los pastos, se acumulan en la grasa de animales y en el hombre. El agua de lluvia arrastra los plaguicidas usados tanto en el campo como en los hogares a los arroyos, ríos, mares, etc. Es decir, su alto grado de peligrosidad se traslada no solo contaminando los suelos, el agua, el aire (ecosistemas) sino también produciendo terribles consecuencias sobre la cadena alimentaria. La salud humana se ve afectada por la contaminación de este tipo de productos vía ingestión, penetración por la piel o inhalación deteriorando el sistema respiratorio, el sistema nervioso, el sistema reproductor e incluso el sistema inmunológico.

 

Qué distingue a un producto Ecológico de los demás?

 

Todo lo ecológico busca que primen las fuerzas de la naturaleza de tal manera que se vea lo menos afectado el hábitat entre los seres vivos, de allí que un producto ecológico debe ser generador de un método natural de regulación y control, no debe poner en juego la vida y la integridad física de quien usa el producto, no debe contener insumos tóxicos ni transmitir riesgos de toxicidad que puedan ser, a veces irreversibles para la salud humana (riesgos que de concretarse son altamente costosos). Además un producto ecológico bien concebido debe degradarse sin dejar rastros dañosos en tierra, agua, aire, vida animal y/o vegetal protegiendo así la vida humana.